Por: José Miguel Ansoleaga, director de estrategias en Réplica
El modelo económico tradicional basado en “usar y desechar” está dando paso a una alternativa más sostenible y eficiente: la gestión de residuos y la economía circular. Este enfoque ofrece una gran oportunidad para los malls y centros comerciales en Chile, que se han consolidado como espacios de consumo masivo, pero también como generadores de grandes volúmenes de residuos. Con una gestión estratégica orientada a la circularidad y a la gestión de residuos, los malls pueden transformarse en referentes de sostenibilidad, generando impacto positivo a nivel ambiental, social y económico.
Hoy en día la sostenibilidad va mucho más allá de una moda. Es una exigencia impuesta por los mercados y la sociedad. Por esa razón la sostenibilidad debe estar inserta en la estrategia de negocios de toda compañía y los grandes centros comerciales tienen una gran oportunidad en esta materia, para lo cual deben dar los pasos y avanzar en el diseño de estrategias que les permitan incorporar la circularidad, la gestión integral sustentable y transitar a una operación de cero residuos.
Sin duda no es un camino sencillo, pues requiere la implementación de un cambio de mentalidad que traiga aparejado nuevos procesos e inversiones de impacto en sostenibilidad y que traerán rédito en lo ambiental, en lo social y también en lo económico para la empresa.
El poder diseñar una estrategia sostenible de cero residuos requiere de fases claras y de gran relevancia. Primero, debe existir un diagnóstico preciso de los residuos generados en toda la cadena de valor del negocio. Es fundamental identificar los tipos y volúmenes de residuos generados en distintas áreas y procesos, como pueden ser las zonas de comida, las tiendas, los servicios sanitarios, entre otros. Con esta información se puede diseñar planes que permitan la gestión de cada tipo de residuos y así construir una estrategia que permita minimizar su generación desde el origen.
Por una parte, los patios de comida generan toneladas de residuos orgánicos que pueden agregar valor al negocio. Por ejemplo, la utilización de plantas de biogás permitiría eliminar esos residuos convirtiéndolos en energía limpia que puede ser utilizada en el mismo centro comercial. A su vez, los sustratos generados por ese proceso, que es agua más limpia que el agua potable, puede ser utilizada en riego de jardines y áreas verdes, contribuyendo a la huella hídrica y disminuyendo de manera significativa el uso de agua fresca.
Del mismo modo, Implementar la reutilización y el reciclaje es una estrategia central en este proceso. Los malls pueden generar oportunidades de negocio a terceros para gestionar los residuos como cartones, papeles, plásticos, vidrios, aluminios, entre otros, y que se traduciría en la reutilización y reciclaje de toneladas de residuos que hoy terminan en rellenos sanitarios.
Otro aspecto fundamental debiera ser la generación de alianzas estratégicas con startups, recicladoras y organizaciones especializadas en logística inversa. Estas colaboraciones permitirían desarrollar iniciativas innovadoras que optimizarían el manejo de los residuos, fomentarían la reutilización y fortalecerían las cadenas circulares. La participación de empresas externas también generaría un impacto local de importancia, facilitará la diversificación de los servicios y la creación de programas de recolección colaborativa, involucrando tanto a los locatarios como a los clientes.
Del mismo modo, el diseño de la estrategia de cero residuos debe incorporar sistemas de monitoreo, evaluación y mejora continua como elemento esencial. La implementación de sistemas de monitoreo que midan el impacto de las iniciativas permitirá ajustar y optimizar las acciones en función de los resultados. De esta manera, el centro comercial no solo podrá avanzar hacia la meta de cero residuos, sino también identificar nuevas oportunidades de mejora e innovación.
Como se puede apreciar, la adopción de este enfoque ofrece beneficios múltiples. En el ámbito ambiental, permite alcanzar una operación con cero residuos, así como también puede minimizar las emisiones de carbono asociadas a la producción y gestión de estos. Desde una perspectiva social, genera nuevas oportunidades de negocio y desarrollo local, fomenta la creación de empleos verdes y contribuye a la educación ambiental de los consumidores. En lo económico, los centros comerciales que operan bajo un modelo de este tipo optimizan costos operativos, generan mayores eficiencias operativas y energéticas y mejoran su reputación, atrayendo a un público más consciente y fidelizado.
En un contexto donde las regulaciones ambientales son cada vez más exigentes y los consumidores demandan mayor responsabilidad por parte de las empresas, los malls en Chile tienen la oportunidad de liderar esta transformación hacia una economía circular y de cero residuos. Este cambio no es solo una tendencia: es una necesidad urgente que contribuye de manera directa a la sostenibilidad a largo plazo. Los centros comerciales que se atrevan a transitar este camino no solo estarán contribuyendo al cuidado del planeta, también les permitirá posicionarse como referentes en la gestión sustentable y transformarse en actores clave en la construcción de un futuro más limpio y próspero para todos.
