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Por: José Miguel Ansoleaga – Director de estrategias en REPLICA y Director de Sostenibilidad en Fundación Comunidad para el Desarrollo.

Cuando publicamos nuestra columna sobre la necesidad de desarrollar una estrategia de sostenibilidad para Santiago con una visión al 2050, lo hicimos con la convicción de que nuestra ciudad necesita un cambio profundo y planificado. Por ello nos sorprendió gratamente la rápida respuesta del Gobierno Regional Metropolitano de Santiago, a través de Patricia Pastén, jefa del Departamento de Medio Ambiente. Que nuestras ideas estén generando interés y diálogo con las autoridades es una gran noticia y una señal de que el debate sobre la sostenibilidad de nuestra ciudad está cobrando la relevancia que merece.

En su columna, Pastén detalló varias iniciativas que el Gobierno de Santiago ha impulsado en materia ambiental: la plantación de más de 180 mil árboles a través de programas como Brotar y Bosques de Bolsillo, la inversión de más de 950 millones de pesos en estrategias hídricas locales, la creación del primer Organismo de Cuenca en Chile y el exitoso programa de bienestar animal que ha beneficiado a más de 500 mil mascotas. Sin duda, estas acciones representan avances importantes y concretos para el futuro ambiental de la ciudad. Nos alegra ver que hay un compromiso real con la regeneración de los ecosistemas y la mitigación del cambio climático, porque sin una ciudad resiliente y ambientalmente viable, cualquier otro esfuerzo queda en entredicho.

Pero este diálogo también nos da la oportunidad de enfatizar algo fundamental: la sostenibilidad de Santiago no puede reducirse solo a la dimensión medioambiental. Construir una ciudad verdaderamente sostenible requiere integrar tres pilares fundamentales: lo ambiental, lo social y lo económico. Un modelo que solo se enfoque en la ecología corre el riesgo de no ser viable en el tiempo si no atiende también las profundas desigualdades sociales y las necesidades económicas que sostienen la vida urbana.

La sostenibilidad social debe ser una prioridad. Santiago sigue siendo una de las ciudades más desiguales de la región, donde la calidad de vida varía enormemente según el lugar donde se viva. La diferencia en acceso a áreas verdes, transporte eficiente, servicios básicos e infraestructura es abismal entre comunas, y esa brecha no puede seguir perpetuándose. La sostenibilidad no es solo plantar árboles, sino garantizar que cada santiaguino, sin importar su comuna, tenga derecho a un entorno saludable, seguro y con oportunidades de desarrollo.

Por otro lado, la sostenibilidad económica es la base que permite hacer posibles estas transformaciones. No podemos pedirle a las empresas y emprendedores que adopten modelos más sostenibles sin generar incentivos claros y condiciones adecuadas para que puedan hacerlo sin comprometer su viabilidad. La ciudad debe fomentar el desarrollo de una economía circular, promover empleos verdes, impulsar la eficiencia energética en la industria y el comercio, y generar mecanismos que faciliten la transición hacia un modelo más sustentable sin que ello implique costos inasumibles para quienes viven y trabajan en Santiago.

En ese sentido, este diálogo con el Gobierno Regional no solo nos entusiasma, sino que refuerza nuestro compromiso con la construcción de una estrategia de sostenibilidad integral para Santiago. Desde REPLICA y como Fundación Comunidad para el Desarrollo, estamos trabajando activamente en la construcción de un proyecto para un Santiago Sostenible 2050, en el que ya han participado expertos de diversas disciplinas vinculadas al desarrollo urbano, la movilidad, la economía circular, la equidad social y la planificación territorial. Este es un proyecto que no solo busca reflexionar sobre el futuro de la ciudad, sino que pretende transformarse en una hoja de ruta concreta para llevar a Santiago hacia un modelo de ciudad más equilibrado y sostenible.

Prontamente presentaremos esta iniciativa al Gobierno Regional Metropolitano de Santiago y esperamos que este diálogo que hoy comenzamos la podamos transformar en una colaboración real y efectiva. Creemos firmemente que la única forma de construir un Santiago verdaderamente sostenible es con la participación de todos: autoridades, sector privado, academia y sociedad civil. La conversación ya está en marcha. Ahora es momento de convertir las ideas en acción.